BALCÓN DE PIEDRA
Memorias de un vigía por José Simón Escalona

“MENOS ES MAS”

La frase es de Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), arquitecto norteamericano nacido en Alemania, uno de mis artistas favoritos por su cautivante sencillez estructural y elegancia formal. Sin embargo soy lo bastante barroco en mis gustos personales. Ha sido un largo viaje vital entender no solo el concepto de Mies, sino su practicidad. La Silla Barcelona, inspirada en los curules romanos y llevados a una reinterpretación industrial pero de encantadora belleza y comodidad, es el ejemplo que me llevó a entender su profunda filosofía detrás de la mencionada frase que hoy asumo como principio en mis más de cincuenta años de trabajo. Lograr expresar mis ideas en pocas palabras e imágenes, sin regodearme en la retórica de mis obras escritas, al igual que el exceso de composiciones superpuestas en mis montajes escénicos, se convirtió en esta etapa de plena madurez, en reflexiones y acciones.

JOSÉ SIMÓN ESCALONA – USB AÑOS 70

Diseñar el interior de un hogar, una oficina o un decorado para el escenario tanto en teatro como en televisión, ha sido mi manera de practicar la arquitectura. Estudié arquitectura en la Universidad Simón Bolívar del Valle de Sartenejas. Culminé el bachillerato en los 70 y conseguí los cupos para estudiar Arquitectura tanto para la Universidad Central como para la Simón. Escogí el Valle de Sartenejas a pesar de vivir a pocas cuadras de la entrada más cercana de la Facultad de Arquitectura de la Central, y la posibilidad de seguir a uno de mis compañeros favoritos recién graduado conmigo en el “Cristo Rey” de Santa Mónica. Fue una decisión poco acertada, pues desde aquellos años mis múltiples ocupaciones con el teatro profesional, impartir clases en tres liceos del Oeste de la ciudad, estudiar Arte en el Pedagógico para acceder a dar clases en el Ministerio de Educación y la lejanía del Valle mirandino, complicaron mis tiempos para trasladarme de una ocupación a otra. Me dejé llevar por el privilegio de ser aceptado en la Universidad de moda, por la belleza y exuberancia de su emplazamiento geográfico. Por la novelería. A los pocos años inicié también mi carrera de escritor y productor en Radio Caracas Televisión, y dejé sin culminar la carrera que tanto amaba. En aquel tiempo decía que la arquitectura era mi hobby, la televisión mi ocupación y el teatro mi pasión. Pero nunca me desprendí totalmente del quehacer arquitectónico, al contrario, aquella escuela sirvió de base para organizarme, para pensar en cada realización como un proyecto. Mi sentido de planear y acometer acciones me viene de mis maestros arquitectos.

La arquitectura es más que una profesión de constructores y diseñadores o una secta misteriosa desde la antigüedad egipcia, es una manera de vivir la creación, una lección constante de elección, una atrevida toma de decisiones y un modo de concretar imaginaciones. Donde no hay más que un vacío levantar una obra. Puede ser artística, puede ser práctica, puede ser sencillamente recreativa. Ser arquitecto es una manera de servir de amante, de sentirte un Dios pagano, convertirte en un civilista. Un arquitecto es soñador y ejecutor. Una ambivalente figura de creador y ejecutivo.

El urbanismo es el compromiso del arquitecto con sus semejantes en cuanto a crear espacios que conforman una ciudad, es espacio social. Puede ser al pie de una montaña mágica como nuestra Caracas, o de un río como mí siempre añorada Angostura, del mar y hasta afuera en el espacio sideral como una vez lo intenté en un trabajo científico de educación media. El arquitecto de hogares, pirámides, acrópolis, teatros, iglesias, bibliotecas, hospitales, universidades y pare de contar, está comprometido con el lugar donde se desarrolla una cultura. Así de simple es su principio. Cultura de lo civil. De paz. La forma de vida del Homo Sapiens. El principio de los principios.

Lamento mucho que los políticos venezolanos, que son los llamados para el civilismo, la justicia ciudadana y la reconquista democrática tengan tan poca preparación para construir tangibles. Si fuera así, la sociedad nacional tendría sus constructores de bienestar, de urbanidad, de ciudadanía. Cultura. Esperamos de los políticos menos chácharas y más acciones. Esperamos menos promesas y más conciencia. Menos retórica y más solidaridad. Menos oportunismo y más generosidad. Menos egoísmo y más humanidad. Esperamos entiendan que en la demagogia “menos es más”.

José Simón Escalona

Nace en Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar, Venezuela, el 17 de mayo de 1.954. Estudió Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y Artes en el Instituto Pedagógico de Caracas. Inicia su actividad artística como actor en 1.967 y funda el GRUPO THEJA en 1.973, agrupación cuyos éxitos han traspasado nuestras fronteras y en la cual se desempeña como Presidente Fundador y Director Principal.

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