BALCÓN DE PIEDRAS
Memorias de un vigía por José Simón Escalona

“CONSTANCIA”

La constancia es un valor, pero primordialmente una virtud que se asocia a la actividad personal. Sin entrar en discusiones teológicas prefiero definirla, entonces, como parte de las virtudes humanas. “El príncipe constante” de Calderón de la Barca es el ejemplo de la constancia en la Fe, en su caso cristiana, que toma la historia de un príncipe portugués del siglo XV hecho rehén en las luchas contra los musulmanes, quienes pretenden canjear al príncipe por una ciudad. La obra se convierte en una reflexión existencial, pues el Príncipe prefiere sufrir la esclavitud, las torturas y hasta la muerte por no renunciar a sus principios y en especial a su Fe como doctrina de salvación. Un canto ético sobre la existencia. ¿Hasta dónde puede soportar el castigo un ser humano sin renunciar a sus creencias?

En el montaje del Theja de 1992, el aspecto ético y la duda existencial eran el foco de nuestra puesta en escena, un tema que significó un complicado aprendizaje personal. Luis Fernández representó al joven portugués con una fuerza y energía que asombraba y cautivaba al público; Don Fernando Gómez en el rol del Rey tirano con una entrada a escena tan aparatosa de tramoya que solo un actor de su presencia y talante podía imponerse sobre el despliegue técnico; y Julie Restifo en el papel de Fénix, la virginal princesa enamorada, quien sustituyó a última hora a la única integrante femenina del V Taller de Jóvenes Artistas porque la debutante no logró rebajar el exceso de peso concertado para representar al personaje. Traigo la anécdota a la memoria porque el tiempo me sirvió de lección.

Julie Restifo estaba encinta, de mí ahijada Josette, y solo por nuestra amistad aceptó estrenar un montaje tan exigente físicamente, y no solo por la complicación escenográfica de la artista plástica Susana Amundaraín, sino también por los efectos especiales que incluía una tempestad de arena para abrir el espectáculo. La arena se recreó sintéticamente para no arriesgar la salud de la actriz y su hija en gestación, pero ante la extensión de la temporada debido al éxito de público, íbamos agregando más y más telas al vestuario de la Princesa para ocultar la preñez de la actriz. Julie terminó la temporada a punto de dar a luz con un vestuario operático, pues la barriga la cubrimos con varias capas, en un exceso que solo en el barroquismo de la puesta en escena podíamos justificarlo. Por supuesto, su prestación como actriz era brillante, única, imposible de comparar con una actriz principiante, pero sé que la obra misma me aleccionó: la tontería de sobreponer el rigor disciplinario a una actriz con sobrepeso para representar a la núbil princesa, y aunque la obra ganó significativamente con una actriz de la talla profesional de Restifo, me quedó siempre ese sinsabor de no apoyar a una chica que se iniciaba y que tenía tantas ilusiones para debutar en el teatro, en especial porque éticamente el Theja siempre fue un espacio para brindar oportunidades a jóvenes artistas.

Respecto de la virtud de la constancia, no creo que nuestros políticos actuales tengan que sacrificarse al punto de poner en peligro su vida, su libertad y su integridad física por las torturas, pero pienso que en el aspecto ético tienen mucho que aprender, sin temor a reconocer los errores, con la sencillez y la autoridad moral de la integridad. Me refiero a los políticos demócratas, puesto que la norma autocrática impone alcanzar y mantener el poder por encima de toda otra consideración. Por supuesto que Maquiavelo sigue siendo la guía, por eso el “dividir para vencer” es una divisa, hambrear para chantajear es una estrategia, burlar para desmotivar la autoestima una malandrería. Los resultados de las supuestas elecciones recién pasadas imponen una revisión de los auténticos demócratas venezolanos.

La faena en la actividad pública con principios y conciencia, convence y vence. Aunque política es negociación y creo que ese camino debe continuarse, hay actos más contundentes que las palabras y las promesas. Nuestros políticos tienen que conectarse con las aspiraciones de la gente y en especial de la juventud. Sin desconocer el hambre, resentimientos y las faltas de la razón misma, hace falta acompañamiento y no solo como consuelo sino como ánimo de inspiración y superación. Ese soplo que es el alma, el espíritu humano, necesita del valor y la virtud del trabajo constante.

José Simón Escalona

Nace en Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar, Venezuela, el 17 de mayo de 1.954. Estudió Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y Artes en el Instituto Pedagógico de Caracas. Inicia su actividad artística como actor en 1.967 y funda el GRUPO THEJA en 1.973, agrupación cuyos éxitos han traspasado nuestras fronteras y en la cual se desempeña como Presidente Fundador y Director Principal.

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