BALCÓN DE PIEDRAS
Memorias de un vigía por José Simón Escalona
“ACCIÓN”
 

¡Cinco y acción! es la voz del coordinador cuando iniciamos una grabación televisiva. Se  imparten cinco segundos que sirven para alertar a todo el equipo técnico de cámaras, sonido, luces, efectos especiales, artístico incluyendo a los actores para iniciar su actuación, su acción. La costumbre viene del cine con su: “luces, sonido, cámara, acción”, con el mismo objetivo de dar la partida a cada una de las partes involucradas en las filmaciones. El asunto se puede limitar a la palabra acción, que es el principio del teatro, la fuente de todas las actividades escénicas, fílmicas y televisivas. Shakespeare ya instruía a los actores de esa forma cuando expresa a través de su personaje Hamlet, antes de representar el asesinato de su padre el Rey por parte de su hermano Claudio y la complicidad de Gertrudis, la esposa del Rey, padre de Hamlet.

HAMLET: Antecede la acción a la palabra y la palabra a la acción.

Se trata de una traducción común, pero lo importante es creer que tanto la palabra como la acción tienen su propio tiempo, cada una, pero imperceptible cuál es primera y cuál segunda. A veces una u otra se anteceden, pero el público la debe captar como auténtica unidad para su comprensión y reflexión. Es una manera de recordarle al actor que cada cosa tiene una importancia suprema pero que no es una u otra, sino que se complementan sin dejar de ser dos para crear el sentido de armonía, unidad: la acción, que significa gesto, movimiento y la palabra, que es poética dramatúrgica. Shakespeare era un poeta, pero también un artesano. Posiblemente sea una manera muy discutible de entender la instrucción a sus actores, pero como director de teatro siempre les recuerdo a mis actores que la palabra es una parcialidad y el movimiento otro. Actor y director, conjuntamente, en la búsqueda de unidad, de verismo, de razón y emoción.

Acción y palabra, conjunto y unidad.

Rememoro la intuición de mi profesora de Castellano y Literatura de segundo año de bachillerato, quien me dijo alguna vez que yo era un fanático del teatro y todo lo veía desde esa perspectiva. Hoy pienso que es posible que mi admirada y bien recordada profesora tuviera razón, a veces mi balcón son las tablas del escenario, o quizás las piedras de mi infancia fueran los antecedentes de mis escenario. No importa: soy un fanático del Teatro. Mi Fe en Dios es al mismo tiempo mi Fe en la armonía, la belleza, el arte, el teatro.

Esta semana he leído desde mi íntima atalaya la diatriba en torno a dos acciones: una política; otra artística. Una renuncia a una candidatura y un record musical que se confunden en la manipulación interpretativa. Como ante una desafortunada prestación cultural, en ambas es delicado expresarse, pues se trata de un asunto sensible y en mucho contradictorio tanto en lo público como en lo privado. Al político se le acusa de una decisión a destiempo, tardía, fuera de norma y queda descartado, su acción es inútil. A una orquesta se le acusa de servir a propósitos políticos y su acción resulta servil. El político y la orquesta quedan incriminados.

Soy un hombre de acciones, un hacedor de teatro, de televisión, de familiaridades sanguíneas, artísticas, sentimentales, de Fe. Soy civil y por lo tanto político, pero no hago de mis acciones perjurios. Mis acciones son mi manera de expresarme como ciudadano, y lo hago a través del arte. No tengo más armas que mi conciencia y mis competencias. Sin ambages ni populismos. Sin chantajes de ninguna índole.

En la página del Grupo Theja, donde escribo este blog, hay 40 obras en Cartelera, completamente gratis, rescatadas de grabaciones familiares, con muchos defectos de origen que dan muestra de una documentación sentimental, de álbum casero, hogareño. Es una manera de preservar nuestra propia e íntima memoria en tiempos en los cuales la historia es manipulada, alterada, descontextualizada, pervertida con fines siniestros. El Theja suma más de 130 producciones hasta la fecha, y apenas un 30% está exhibida en nuestra Sede Virtual. Una manera de recordar nuestras acciones en 47 años de labor artística sobre el escenario. Una épica.

Hacer y seguir haciendo es mi mayor empeño, y nada de lo que yo haga, en democracia o en dictadura, sirve para justificar la maldad de nadie. Es la muestra de mi trabajo y misión de vida. Sin resentimientos que maltraten mi Fe. El Theja es mi función de ciudadanía. Teatro y civismo. Acción.

José Simón Escalona

Nace en Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar, Venezuela, el 17 de mayo de 1.954. Estudió Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y Artes en el Instituto Pedagógico de Caracas. Inicia su actividad artística como actor en 1.967 y funda el GRUPO THEJA en 1.973, agrupación cuyos éxitos han traspasado nuestras fronteras y en la cual se desempeña como Presidente Fundador y Director Principal.

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