La dignidad de Malula y Jorge Tuero

Un artista con sensibilidad nos recuerda que no estamos solos en los momentos más difíciles. Busca las vías para hacernos recapacitar. A través del ingenio nos acompaña para hacer catarsis. Denuncia a través del arte. ¡Qué tiempos aquellos! Cuando ser artista era ponerse los mismos pantalones del pueblo.

La realidad popular fue plasmada en la pantalla venezolana desde la expansión del negocio televisivo en el país en los años 60. A partir de ese momento, el espíritu pintoresco y las necesidades más elementales de las barriadas urbanas fueron percibidas por los creativos de la industria del entretenimiento.

En cada sector se encontró una dinámica propia y también una manera de sobrevivir. La fe pasó a ser el motor para todos ellos. Les ayudaba a no ceder ante los días difíciles, que no eran pocos.

Afrontar sus carencias constituye parte del sacrifico diario. Ellos se mantienen en combate por sus aspiraciones. Su mayor anhelo, mejorar las condiciones de vida. Reconocerlos, una tarea de años.

Nuestra televisión no es mezquina, siempre les ha dado un gran espacio. Me refiero a la de antes. Los programas del pasado expusieron con querencia sus historias. La audiencia comenzó a familiarizarse con sus formas, y ese éxito se debió al trabajo interpretativo de grandes actores.

RADIO ROCHELA – 1984 – SKETCH ASOCERRO

Una de las lecturas televisivas más recordadas la protagonizó la comediante Martha Olivo “Malula”, en el espacio humorístico Radio Rochela, trasmitido por RCTV desde finales de los años 70. El recordado sketch “ASOCERRO” nos invitó lunes a lunes a conocer las desdichas de la “gente de los ranchos”.

Una asamblea de vecinos denunciaba las injusticias propiciadas por los que ostentaban el poder. La cabeza principal de aquella junta era “Malula Concejal”, quien con humor nos advertía sobre la fuerza del pueblo. Sugería además a la audiencia, entre risas, no subestimar a los sectores marginados.

Los vecinos contaban anécdotas sobre sus calamidades y las promesas incumplidas por los gobernantes. La líder hizo célebre una frase que dedicó a todos los que hablaban en nombre de los barrios pero vivían muy al estilo “boliburgués”. Aquellos que de la boca para afuera se enorgullecían de haber nacido en un cerro, pero luego de cumplidas sus aspiraciones olvidaban sus orígenes.

“Porque yo nací en el cerro, me crié en el cerro, mi primer machuque fue en el cerro; pero con que ganas me mudaría pal cara… Caracas Contris Clus”, así cerraba entre aplausos, como en plena campaña política, la rememorada artista su discurso.

La fórmula obtuvo tanta repercusión y ganancias para el público en general que, dentro de la industria televisiva, nació un dicho que define hasta hoy la conquista por el rating: “hay que subir cerro”.

La comediante se convirtió poco a poco en un sentimiento colectivo, en una figura entusiasta. El público comenzó a creerle sus argumentos, encontró en sus propuestas soluciones factibles. Su expresión despertó interés en los partidos políticos.

Malula logró un cambio nunca antes visto con un personaje humorístico, de la ficción saltó a la calle. Respaldada por los barrios de Caracas se convirtió en concejal por el partido URD (Unión Republicana Democrática) por cinco años.

La televisión no solo fue un espejo, sino también en un potenciador de muchas situaciones que empezaban a estar latentes en la colectividad. Mientras la sociedad le adjudicó todos los males a la palabra “barrio”, nuestros comediantes lograron suavizar dicha adversidad.

Desde la ciudad se les veía, desacertadamente, con desprecio. De manera despectiva, se empezaron a divulgar, con énfasis, palabras como: “ranchos”, “marginal”, “pata en el suelo”, tierrúo, etc. Lo cierto, en defensa del producto televisivo, es que el humor crítico e inteligente pudo sentar las bases para una sana convivencia en el país. Disipar las diferencias entre clases, enseñar las virtudes de lado y lado. Conocer historias fuera de nuestro alcance. Eso sí, darle al gobierno de turno hasta con el tobo.

CHEVERÍSIMO – VENEVISIÓN AÑO 1998 – SKETCH RICO MC RICO

Para finales de los 90, Venevisión colocó en su espacio de humor “Cheverísimo”, una parodia que recreó una problemática existente e ineludible. Protagonizada por el fallecido Jorge Tuero, el sketch “Rico Mac-Rico” puso de manifiesto las dos caras de la corrupción. ¿Cómo un “enchufado” podía alcanzar todo a través del gobierno de turno?, ¿cómo un pobre a lo largo de su vida no lograba tener nada?

El humorista consolidó una escena memorable. Un hombre humilde hablaba por teléfono frente a cámara sobre las millonarias aventuras que imaginaba. Contradictorio que mientras sus necesidades eran cada vez más precarias él terminaba haciendo énfasis en los exquisitos gustos que tanto ansiaba vivir. Una sátira que iba directo hacia los enviciados del Estado.

Al culminar aquella acusación, cerraba con otra consigna que se afianzó con los años y se volvió himno para los más desposeídos: “Los gobiernos pasan, pero el hambre queda”.

Conectar con el corazón de la gente requiere de un talento que muy pocos poseen. Encarnar la vida de los demás es un arte que no se improvisa, es una relación genuina. La congruencia de un artista consiste en mantener esa naturaleza, ser una persona consistente entre lo que piensa, dice y actúa.

El venezolano siempre buscaba una excusa para reírse de los problemas. Junto a los grandes humoristas del país se afrontaban las situaciones más difíciles. Con una carcajada se sanaba y recapacitaba. El humor era el vehículo más efectivo para llevar un mensaje a quienes estaban silenciados por el miedo, la ignorancia y la pobreza.

Hoy veo a “faranduleros” comprados por el gobierno -porque el talento no les permitió seguir adelante- es urgente tener presente la dignidad de dos veteranos: Malula y Jorge, artistas al servicio del país y no de un partido político.

Malula y Jorge no son, ni por asomo, como la Venezuela donde, en algunos casos, ser diputado suplente o figura de este régimen es la única manera de llenarse el bolsillo. Importante recordar que ser artista de profesión es un trabajo muy respetado, premiado sin recelo por el pueblo. Después de todo, resulta ser más gratificante que te recuerden por tus capacidades y no porque tu dignidad tuvo un precio.

Los barrios, la verdad y el país les deben tanto a Malula y Jorge Tuero. Hace nada, la televisión hablaba para todos y el sentir del venezolano estuvo representado por ustedes. Cuando faltaba agua, luz y había hambre dos personajes encaraban la realidad sin pretextos.

Luis Olavarrieta
Twitter: @LuisOlavarrieta
Instagram: OlavarrietaLuis

José Simón Escalona

Nace en Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar, Venezuela, el 17 de mayo de 1.954. Estudió Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y Artes en el Instituto Pedagógico de Caracas. Inicia su actividad artística como actor en 1.967 y funda el GRUPO THEJA en 1.973, agrupación cuyos éxitos han traspasado nuestras fronteras y en la cual se desempeña como Presidente Fundador y Director Principal.

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