AMAR A UN MONSTRUO

Balcón de piedras
Memorias de un vigía, por José Simón Escalona
Amar a un Monstruo
París 2009

 

José Simón Escalona – Academie Nationale De Musique – París 2009

      Amar siempre resulta exigente, agotador, poco saludable. Pero hay una clase de amor que tiene su atractivo justamente en lo pernicioso y la perversa demanda de atrocidad carnal y pre conocimiento de un terrible despecho. Es el inevitable amor por los monstruos. Sé que son tiempos de convivir entre ellos. Lo sabe Lady Gaga, que ama a un chico que le muerde el corazón, tal como Prometeo perdía cada día el hígado en el pico del águila que era el monstruoso Zeus. Lo sabe Bella, la protagonista de “Luna Nueva”, que no le basta amar a un vampiro, sino que se permite un divino escarceo con un hombre lobo. Lo sé yo, embelesado con la voz de Philippe Jaroussky, muy fácil de amar al verlo sobre el escenario, su impresionante belleza masculina en contraste con una prodigiosa voz de mujer. Un monstruo. Pero hay en mi lista de quienes solo se sacian comiéndonos el corazón un largo y amplio catálogo. Por eso huí a Paris en estas navidades. Harto del tormento de dejarme arrancar el corazón, como si fuera fruta madura para saciar el hambre de monstruos y renacer, herido, llagado, sangrante y exponerme aún sin restablecimiento a otro mordisco. Pero Paris está plagado de monstruos. Diría que hay en París un congreso de ellos. Tal vez sean atraídos por la extraña temporada. Quizá una epidemia. Uno va por las avenidas, amplias y decoradas de navidad, y tropieza a cada instante con uno de las distintas sectas. Los locales nocturnos son perfectos laboratorios de ensayo para dejarse chupar la sangre, romper los labios, escollar la piel entre abrazos y frufrús.

      El Hotel Costes parece siempre nocturno, inmerso en la oscuridad y la tenue insania de las sombras. Es invierno y el sol parece avergonzado o cómplice de la monstruosa belleza de los habitantes atacados por este virus renacido, tan de moda. En el Museo Louvre, un experto en monstruos y belleza invita a una conferencia, es Umberto Eco, con el cuello oculto para no dejar ver las marcas de los bandidos. Es la nieve, que viene a juntarse con los caminantes sin mayores abrigos, descubriéndolos en la eterna madrugada. Son los clubes, que se animan en los sótanos, bajo las bóvedas y los arcos de piedra, fríos y a la vez ardientes por el roce de los cuerpos, por las garras, los dientes; la voluptuosidad de las fieras atroces, diversas y enlutadas. Nadie busca otro acomodo que no sea el alivio a su padecimiento. Hay una sola atención, buscar al que ofrece mayor circo, a la bestia más brillante, la que se ducha detrás de la pared de cristal, la que canta sobre un falso piano, la bestia que baila sobre una mesa que parece una boya en medio del mar de animales feroces, el que se oculta detrás del cabello dorado y bucles barrocos, el que se cristaliza en el sudor de su desnudez, el que sirve el champagne fosforescente y burbujeante, tan rojo como la sangre fresca. Los monstruos excitados, temidos, ansiosos, ansiados, odiados, amados.

      No hay que resistirse a la fiebre de los monstruos. La moda es para disfrutarla, dejarse llevar, sacrificarse si es necesario. No hay modo de evitar la monstruo manía si quieres vivir. Es un arte, es el arte de los detalles, como nos recuerda Sándor Márai, un monstruo de la literatura.

José Simón Escalona

Nace en Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar, Venezuela, el 17 de mayo de 1.954. Estudió Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar y Artes en el Instituto Pedagógico de Caracas. Inicia su actividad artística como actor en 1.967 y funda el GRUPO THEJA en 1.973, agrupación cuyos éxitos han traspasado nuestras fronteras y en la cual se desempeña como Presidente Fundador y Director Principal.

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